La limpieza y la guerra
; por Luis Manuel Esculpi

Sería una obviedad advertir que cuando hablamos de limpieza no nos referimos a la imagen de la mayoría de nuestras ciudades y pueblos. La capital exhibe una horripilante imagen saturada de basura. El Alcalde policamburista ¿Así no se decía alguna vez?… Se ocupó de las múltiples funciones que le asignó su jefe y dejó en total abandono sus ocupaciones en la ciudad. Si la aspirante oficialista aspira darle continuidad a esa pésima gestión – de resultar ganadora- la que una vez fue llamada “la sucursal del cielo” continuará y se profundizara este desastre verdaderamente infernal, que constituye el municipio Libertador.

Tampoco nos referimos al estado de nuestro bolsillos, tanto de los que cobramos aguinaldos o prestaciones, como los que recibieron los quinientos mil bolívares, todos sin excepción, esos ingresos que en otros tiempos, permitían hacer gastos diferidos para diciembre, fueron pulverizados por el tránsito hacia la ruta de la espantosa hiperinflación.

Aun se recuerda aquellos despidos en el año 2002 en el programa dominical, después de mencionar por su nombre y apellido a varios gerentes de la empresa petrolera, se sonaba un silbato y se gritaba ¡ Fuera!  Ese fue el inicio de la debacle de nuestra industria, cuando se produjo el despido de 20.000 trabajadores que tenían la preparación y experiencia en todas las fases que van desde la extracción, hasta la comercialización del petróleo.

A partir de allí PDVSA agigantó su nómina de manera descomunal – en más de cinco veces – diversificó su acción en actividades que no estaban en los objetivos  de la empresa, descuidando la investigación, inversión y desarrollo para los fines que fue creada y que para ese tiempo se ubicaba entre las primeras cinco empresas petroleras del mundo.

Cuando Maduro designó al Mayor General Manuel Quevedo Presidente de PDVSA y ministro de Petróleo, le encomendó la tarea de “limpiar” la empresa y lo ha repetido continuamente. De acuerdo a esa calificación esta sería la segunda “limpieza”, lo cierto es que han pasado 15 años de los famosos despidos con el pito y nuestra principal industria se encuentra en estado deplorable, la han defalcado, distintas administradores y sus allegados (entre ellos boliburguese y bolichicos)  han acumulado fabulosas fortunas depositadas en paraísos fiscales, llevándola a ocupar un lugar postrero en las industrias del ramo a nivel mundial.

La Asamblea Nacional en un informe señaló la responsabilidad de los expresidentes que ahora están detenidos y de los directivos de CITGO, en esa oportunidad el gobierno asumió su defensa. Lo que hoy está ocurriendo no se descarta la guerra entre distintas facciones por el control de lo que fue “la gallina de los huevos de oro”, donde ahora el estamento militar pasa a jugar un papel preponderante.

Los señalamientos  contra Nelson Martínez, Eulogio Del Pino  y los más de 60 gerentes presos , los rumores de su salida y la detención del acaudalado primo ( el de los gustos extravagantes) han colocado al personaje en la difícil situación de no querer permaneces en Estados Unidos y tampoco confía en regresar al país.

Siempre polemizamos con el argumento del gobierno para justificar su estruendoso fracaso en la economía, todo lo atribuían a la fulana “guerra económica” más recientemente añaden el de las sanciones del gobierno norteamericano, de ser ciertas – no dudamos que lo son- las acusaciones contra los ex directivos de PDVSA, podemos concluir que probablemente sí  existe una “guerra económica” pero no atribuible a sectores de la oposición, como siempre el gobierno ha pretendido vender. Esa guerra de existir, sus protagonistas serian y han sido de confianza de la cúpula “doja dojita”, es más algunos integraron esa macoya hasta fecha muy reciente y el desenlace de las pugnas internas los enviaron a otras responsabilidades o a un aparente exilio dorado. Lo cierto es que tienen con su “guerra económica” una inmensa responsabilidad en el desastre actual.

Este artículo refleja la opinión personal de nuestro colaborador y no compromete la visión de la Fundación Espacio Abierto